Hablamos de sexo, de identidad, de política… pero no de dinero.

En el 2019, en un contexto en el que “se habló de todo”, y donde han ido desapareciendo los tabúes, el dinero siguió siendo el último espacio protegido de intimidad.

Para las nuevas generaciones sigue siendo un tema difícil del que hablar con transparencia y libertad. Se posicionen como se posicionen, siempre acecha la etiqueta y el estigma (ahorrador vs despilfarrador), mientras la ausencia de conversación y de formación reglada al respecto dificulta crearse un criterio.

Tenemos una categoría (la vinculada con el dinero) que sigue anclada en “formas de hacer” lejanas y distantes:

>> Con conceptos construidos desde una mirada dual que estigmatiza: ahorrador - no ahorrador, dependiente - independiente, etc.

>> Anclada en el principio del esfuerzo, quitarte hoy para poder tener mañana: depósitos, pensiones, planes de jubilación, ahorro, etc.

>> Vinculada y construida sobre metas por hitos vitales en un momento de ruptura de roles e hitos de transición: hipotecas, pensiones, jubilación, seguros, etc.

>> Productos y servicios orientados al largo plazo y anclados en términos que apelan al futuro o la estabilidad (pensión, deposito, etc.).

¿Cómo pueden ayudar las marcas?

Romper con el tabú y desestigmatizar la categoría... ”El banco no banco”... hasta los bancos no quieren ser bancos :)

Es hora de facilitar la normalización de la conversación alrededor del dinero, de hacerlo desde la gestión de un bien, dando información y recursos para poderse relacionar con ella, de establecer criterios de “manejo” lejos del “estigma” y creando modelos de relación con el dinero fuera de las dimensiones bipolares (bien, mal, bueno o malo)

Reenfocar productos y servicios: productos y servicios más abiertos y flexibles, y desvinculados de la carga de esfuerzo y sacrificio que llevan implícitas las categorías tradicionales (concepto de ahorro, plan de pensión, etc.).

Una línea puede ser proyectando retos más a corto plazo, o bien retos conjuntos en lugar de individuales, o vinculados más al concepto de sentirse bien consigo mismo, o gestionando el dinero desde “el coaching” y no tanto desde la meta...
El reto final: sacar al dinero del armario